El hombre y su amor por las montañas

Es curioso la fascinación que el hombre ha sentido por las montañas, más allá de que fuera su lugar de nacimiento o en el que le hubiera tocado vivir. Con los años, cuando la mayor parte de la población se concentra en núcleos urbanos, aún se ha notado más que algunas personas realmente se sienten muy atraidas por los montes y picos más altos de nuestras cordilleras; es por ese afán de conquistar las mayores alturas que aparecieron el montañismo, y otra multitud de deportes de altura y de riesgo.

¿Será por la montaña con forma de mujer desnuda? Jeje, seguramente no, pero gracias un fenómeno parecido a la pareidolia, siempre se agradece que en nuestro horizonte aparezcan imágenes tan sugerentes como un cuerpo femenino en pelotas, aunque sepamos que solo es un efecto óptico. Pero aparte de esta visión que puede alterarnos la libido, está claro que los amantes de la montaña tienen otros motivos para sentirse atraidos por ella; a saber, muchos hablan de la soledad, la falta de ruidos artificiales, los paisajes, e incluso la sensación de inmensidad y eternidad contra la inevitable caducidad de la vida del ser humano.

Claro que para el hombre, y hablamos en clave masculina y con carácter heterosexual obviamente, poca cosa es más atrayente que las formas de un cuerpo de mujer; y si es de una mujer desnuda, mejor que mejor. Hay ciertos estudios técnicos que habla de la simetría, de la armonía de curvas, de la suavidad de todos los recodos que componen la anatomía femenina; así que uno puede admirar a las mujeres de forma sensual, o sexual, pero también de forma técnica, si es que uno es amante de alguna disciplina que tenga que ver con formas y líneas.

Claro que, para poder disfrutar mejor de una mujer desnuda, siempre es bueno echar mano del porno, y no de lo que podamos imaginar viendo paisajes. No hay duda de que esto no tengo que decirlo yo, los índices de consumidores de porno online, por ejemplo, ya hablan por sí solos; y eso si tenemos en cuenta solo los que lo admiten, porque hay quien no lo reconoce ni muerto, sea por los motivos que sea. De cualquier forma, incluso en la pornografía podemos ver algo muy claro, y es que la mujer es un objeto de deseo que parece levantar pasiones inmediatas en los tíos; ya se sabe que es un producto eminentemente masculino y que cumple su función a la perfección, pero aún así uno no deja de preguntarse si es el cuerpo femenino el sumun de la perfección. Y lo es desde que apenas son unas jovencitas, nada más atrayente que unas chicas veinteañeras o universitarias. ¿Por qué el cuerpo de un hombre no es capaz de provocar la misma atracción?

Luego también hay un dato que sorprende, y es que los aficionados a la montaña suelen ser en su mayoría hombres, sin que en principio haya ninguna razón para ello. Se podría pensar en algún tema de resistencia, o de fuerza, superior en el cuerpo masculino; pero realmente no es algo que determinara por completo que las actividades en montaña no pudieran ser realizadas por mujeres en paridad con los hombres. ¿Pudiera ser algún motivo psicológico lo que lo explicara, o simplemente es una costumbre que se ha ido instaurando a través del tiempo hasta que se ha convertido en lo habitual? Puede que por tradición el espíritu de aventura esté mas desarrolado en el sexo masculino, y también por tópico sean ellos los que han tenido más tiempo y oportunidad para desarrollarlo.

Animamos desde aquí a que todo el que se sienta atraido por la montaña no se reprima, y aproveche todas las oportunidades de ocio que puedan ofrecer nuestros sistemas montañosos.