Una de las cosas que más miedo me da a mí es tener que ir al dentista. Eso de que me metan instrumentos en la boca y yo no poder moverme me da una sensación de indefensión que no me gusta nada. No sé si a ti también te pasa lo mismo, porque encima, las veces que he tenido que hacerme extracciones o matarme el nervio por culpa de una caries, lo he pasado muy, pero que muy mal.
¿Qué pasa? Que la cosa ya no se queda ahí, porque si encima hablamos de «CIRUGÍA», ya me tiembla hasta el alma. Así que, como soy así de bazoka y curiosa, me he puesto a investigar sobre la microcirugía, para ver si realmente mi miedo vale la pena o es infundado.
Déjame contarte lo que he descubierto de la microcirugía dental:
¿Qué es la microcirugía dental?
Los profesionales de la microcirugía en Valladolid de la clínica Dr. Jaime Clavero me insistieron mucho en que la microcirugía dental no es un procedimiento “normal” de dentista. Me explicaron que se trata de una técnica súper precisa que usa herramientas muy finas y microscopios súper potentes para poder intervenir directamente en la parte afectada del diente o de la encía sin tocar nada más.
Lo mejor y más interesante de esto es que no es solo arregla caries profundas, ni siquiera que ayude en las endodoncias más complicadas. También trata infecciones en la raíz, repara dientes fracturados, elimina quistes pequeño… y todo sin tener que abrir demasiado la encía, lo que hace la cirugía menos invasiva, más rápida y menos dolorosa. ¿Y no es lo que todos, tengamos miedo o no, buscamos al acudir a un dentista?
Estos profesionales me dijeron que la microcirugía está pensada para cuidar el tejido sano. O sea que, mientras arreglan lo que está mal, la boca sufre mucho menos que con técnicas tradicionales. Incluso me explicaron que, al reducir la manipulación del tejido, la inflamación baja y los dientes y encías sanos se mantienen intactos, pero esto te lo explicaré un poco más tarde.
Para mí, la microcirugía dental es como una mejor versión de cualquier cirugía dental, pensada para que tu boca se recupere mucho más rápido y tengas que pasar menos miedo por ellos.
¿Qué instrumentos se usan?
La microcirugía dental usa un montón de herramientas que hacen que todo sea más seguro y preciso. Cada aparato tiene un objetivo concreto, y permiten que el dentista haga el tratamiento con mucho control. Como ves, cada pieza va a ayudarte a que tu boca sufra menos y la recuperación sea mucho más rápida.
Te cuento los principales:
- Microscopio quirúrgico: Es como un súper zoom gigante que hace que el dentista lo vea todo clarísimo. Gracias a él, cada corte, limpieza o reparación se va a realizar con gran precisión, con movimientos pequeños que no te harán daño.
- Microfresas y microlimas: Sirven para limpiar, moldear o reparar el diente justo donde hace falta. Como son tan finas, no tocan el tejido sano, y eso reduce mucho la inflamación y el dolor que vas a sentir después.
- Microagujas para anestesia: Son miniagujas que aplican el anestésico de forma súper controlada y precisa, así que el efecto de la anestesia será más eficiente, y no vas a tener que pincharte toda la boca. No vas a estar tan incómodo tras la operación, seguro.
- Microinstrumentos de sutura: Son minipinzas y agujas que permiten cerrar el corte con movimientos delicados, por lo que la cicatrización es más rápida.
- Iluminación especial: Otra cosa que se usa son luces especiales y diseñadas para que no haya sombras ni reflejos, así se ve hasta el rincón más escondido de la boca.
Beneficios
Muchísima más precisión en cada tratamiento
Lo mejor de todo, pienso yo, es la enorme precisión de este tipo de cirugías (a mí me da más tranquilidad saber que no se va a liar, no sé tú).
La microcirugía dental utiliza equipos especializados, como microscopios y herramientas súper pequeñas que ayudan a los dentistas a poder trabajar en zonas muy, muy pequeñas de la boca sin tener que tocar lo que no tiene que tocarse, no le afecta al resto de la boca, así que no te va a perjudicar en otras zonas. Si, como yo, vas con los nervios a tope, eso da mucha tranquilidad.
No pienses que la precisión solo se usa para que quede bien, porque no es así. Su verdadero objetivo es que todo se haga como debe, y que no se toquen zonas, porque la boca tiene espacios súper estrechos, nervios que no se pueden tocar, raíces muy delicadas y tejidos que reaccionan mucho si los mueves de más. Lo bueno de estos aparatos es que el dentista controla cada movimiento y no hay oportunidad de meter la pata, porque lo ve todo mucho mejor. Y eso, para alguien que solo de imaginar un instrumento en la boca se pone tensa, es un respiro.
Nada, pero NADA se queda al azar, todo estrá controlado: cada corte, cada limpieza, cada reparación… todo de hace donde se debe y cuando se debe. No hay riesgos posibles de equivocación, porque no se va a ciegas.
De esta forma, el tratamiento sea mucho más seguro, más exacto y, de paso, menos traumático.
Recuperación mucho más rápida
Este beneficio me pareció de los mejores, sinceramente, porque una de las cosas que más me molestan a mí tras ir al dentista es tener que estar una semana renqueando con la muela. Pero, con la microcirugía, es todo lo contrario, porque es mucho más rápida. El motivo está relacionado con lo que comentaba antes: el tejido sufre menos durante el procedimiento.
Como se hacen cortes más pequeños y se manipula menos la zona, el cuerpo tiene menos trabajo para repararse, porque realmente NO HACE FALTA. Como se toca menos, hay mucha menos inflamación y las encías cicatrizan con mucha mayor facilidad, por lo que la sensación de molestia dura mucho menos tiempo. Si ya molesta ir al dentista, tener que soportar durante días el hormigueo y la hinchazón es una molestia, así que es GRAN beneficio.
Además, como se inflama menos y duele menos, podemos hacer nuestra rutina de comer, trabajar, y demás, mucho antes. Podemos comer, hablar y hacer vida normal de forma mucho más directa, lo que es un alivio enorme.
Eso a mí me ha ayudado bastante, porque ya no voy con tanto miedo por el simple hecho de saber que voy a tardar menos en recuperarme después.
Resultados más duraderos
Otro beneficio que me sorprendió bastante es que la microcirugía dental lo que quiere de verdad es solucionar el problema con mucha preciosión, así que ayuda a que el tratamiento funcione durante mucho más tiempo.
Si el especialista puede ver todo con mucho aumento y trabajar con mucho más detalle, puede trabajar mejor en la zona y eliminar de raíz una infección o reparar un diente dañado con mucha más rapidez, porque puede limpiar mejor el área afectada y puede el problema mucho mejor.
De esta forma, el tratamiento tenga más probabilidades de mantenerse estable durante años. O sea, que en lugar de hacer un arreglo rápido que quizá vuelva a dar problemas con el tiempo (porque muchas veces es así), la microcirugía se encarga de que esto no pase.
Esto también produce menos intervenciones repetidas. Y sinceramente, cualquier cosa que reduzca la cantidad de visitas al dentista… ya me parece una victoria.
Menos riesgo de infecciones después de la cirugía
Una de las cosas que más me sorprende de la microcirugía dental es que reduce un montón el riesgo de infecciones. Cualquiera que haya pasado por una cirugía dental sabe que la parte de “sufrir una infección” da bastante respeto, sobre todo en los dientes, con lo que DUELE una infección en una muela. Bueno, con la microcirugía, como hay menos cortes y se toca menos, hay mucho menos riesgo de que tengas una infección después. ¡Es maravilloso!
Como el dentista trabaja SOLO donde tiene que trabajar y no se abre más de la cuenta, hay mucha menos exposición y menos posibilidades de que las bacterias entren. Además, como se hacen cortes más pequeños cicatrizan mucho más rápido, y mientras el tejido se cierra, el cuerpo puede defenderse mejor.
En consecuencia, por supuesto, como ya hemos dicho antes, recuperarse es mucho más rápido. Si hay menos riesgo de infección, no tenemos que tomar tantos antibióticos, se necesitan menos controles y nos damos menos sustos. Me refiero a que, generalmente, cuando vamos al dentista y nos sacamos una muela, puede dolernos de repente después porque se ha quedado un trozo, por ejemplo. Con la microcirugía esto no pasa, hay menos riesgo de “sustos” reales después.
En serio, pensar que una cirugía puede ser tan precisa que tu boca casi ni se da cuenta del cambio y encima evita problemas después hace que todo el tema de la cirugía suene mucho más bueno. A mí, por lo menos, me deja con menos miedo al pensar que tengo que ir a revisión.
Menos dolor durante el procedimiento
Con tratamientos normales te agarras al sillón con miedo, esperando y deseando que no te dé dolor mientras te lo hacen. Con la microcirugía puedes quedarte tranquilo, porque no duele nada mientras te hacen lo que sea. Sí, ya sé que seguimos hablando de cirugía y que eso suena terrorífico, pero ¿que no te duela no debería de darte tranquilidad? ¿No es justo el miedo al dolor lo que nos aterra de ir a una consulta? Como los tejidos sufren menos, duele muchísimo menos de lo que te imaginas.
Otra cosa es que, al tocar solo lo que hace falta, la anestesia funciona mucho mejor, porque no se tiene que poder de más porque estén manipulando toda la boca, así que estás más cómodo durante todo el proceso. Y lo mejor es que, como te duele menos durante la cirugía, también estés más tranquilo. Te sientes menos invadido y menos manipulado, y eso se gradece mucho.
Conserva más dientes naturales
Otro beneficio que me parece increíble es que, con la microcirugía dental, se puede salvar más dientes que con otras intervenciones. Esto es increíble y súper necesario, porque ninguno de nosotros quiere perder un diente. Nos cambia todo, la forma de morder, de comer, y hasta de sonreír. Pero, con estas técnicas tan precisas, se puede acceder a raíces complicadas y tratar infecciones sin tener que extraer la pieza, lo que es un verdadero alivio.
Mantener tus propios dientes siempre debería de ser la primera opción en un dentista, sobre todo porque te van a acompañar toda la vida. Sé que hay veces que es imposible, pero siempre que se pueda, debería de ser la prioridad, auqnue resultase en más trabajo para el dentista y algo más de molestia para ti. Si puedes, aunque te dé miedo, consérvalo.
Ya no solo por imagen y asuntos sociales, que también son importantes, es que tus dientes también te ayudan más de lo que crees: evitan que los dientes vecinos se muevan, hacen que puedas morder y masticar bien y vas a necesitar menos implantes y prótesis después. Por todo esto, ¿no es ya mega importante y necesario mantener cada diente original todo lo que podamos? Por eso, ya sea con dentista o con higiene, elige siempre tus dientes y ayúdalos a que estén contigo todo el tiempo que puedas.
A mí me da miedo perder los dientes, e imagino que a ti también, y me da mucho miedo que me los saquen. Saber, en cambio, que existen formas de no tener que sacármelos… me va a ayudar a tenerle un poco de menos miedo al dentista.
Ya es hora de quitarse el miedo al dentista
Deja de imaginar lo peor cada vez que tengas que abrir la boca, porque eso no es bueno para nadie. Piensa en todo lo que te he dicho, a ver si te ayuda a quitarse ese terror cuando tengas que operarte alguna muela.
Piensa, ante todo, en que, si nos acostumbramos a pensar que lo que vamos a vivir está súper controlado, que no te va a doler y que nada va a salir mal, porque los profesionales que te van a tratar tienen mucha experiencia y herramientas súper precisas, tu percepción entera cambiará.
Creo que lo mejor es ir seguro, y confiar en que los profesionales que saben lo que hacen. A fin de cuentas, llevan tratando lo mismo que nos van a hacer a nosotros, muchos de ellos, incluso durante décadas. Realmente, que algo pueda salir mal o no solo está en tu cabeza. ¡Suerte!





