Salud bucodental durante el embarazo

Quedarse embarazada suele ser sinónimo de alegría. También de algunos problemas de salud asociados. Náuseas matutinas, dolor de piernas y espalda, fatiga… No todas las mujeres padecen los mismos males y muchas pasan un embarazo feliz y sin problemas. En otros casos, pueden producirse molestias y problemas mayores, como puede ser el riesgo de aborto. Por lo general, somos conscientes de todo lo que puede acontecer durante ese periodo. Sin embargo, no se presta demasiada atención a una de las partes del cuerpo que suelen verse afectadas por la gestación: la cavidad oral. De manera que vamos a aprovechar este artículo para conocer los problemas que pueden acuciar a nuestra boca durante el embarazo.

A lo largo de esos nueve meses se producen muchos cambios en el cuerpo: aumenta la barriga, sube la tensión arterial, algunas mujeres sienten un apetito voraz, etc. Los dientes pueden verse afectados por la gingivitis o las muelas pueden doler más de la cuenta, por lo que un buen cuidado bucodental es fundamental. Durante el embarazo se producen molestias de todo tipo, como las náuseas ya mencionadas, hinchazón de los pies o cambios de humor repentinos y constantes.

Los cambios hormonales que se producen hacen que el tejido conjuntivo se afloje para que el bebé tenga espacio para crecer. Este mismo cambio hace que las encías estén más sueltas y las bacterias puedan entrar con mayor facilidad, además de influir en la formación de placa. La sangre del cuerpo aumenta entre un treinta y un cuarenta por ciento para suministrar oxígeno al bebé, produciendo un aumento de la presión arterial y facilitando el sangrado de las encías.

En el sentido más estricto, el bebé es un cuerpo extraño que contiene células del padre y de la madre y, para evitar el rechazo por parte del organismo, el sistema inmunitario tiene que desarrollar una tolerancia a las células extrañas. Al ocuparse de esa misión, quedan menos recursos para defender al organismo y las bacterias lo tienen más fácil para hacer de las suyas. Además de que disminuye el pH de la saliva y la vuelve más ácida, no protege los dientes como es debido.

Problemas en la boca durante el embarazo

Los cambios sobre los que hemos hablado no hacen sino propiciar un entorno ideal para que las bacterias crezcan, por lo que las mujeres embarazadas son más propensas a padecer gingivitis, caries y dolor de muelas, por lo que es especialmente importante poner una especial atención al cuidado de los dientes durante esos meses. Sobre todo esto, hemos hablado con los profesionales de Smile Line Clínica Dental, donde ofrecen la mejor calidad asistencial y trato humano unidos a los últimos tratamientos y técnicas con la tecnología más innovadora.

Hasta el ochenta por ciento de las mujeres embarazadas padecen gingivitis u otros problemas de encías, por eso tiene su propio nombre: gingivitis del embarazo. En esta etapa, las encías se inflaman con mucha facilidad, puesto que el tejido está inflamado a consecuencia de los cambios hormonales, lo que permite que las bacterias presentes en la placa penetren con mayor facilidad en las encías, se multipliquen y produzcan inflamación. El primer signo es el sangrado y la gravedad de los síntomas varía en cada mujer. La mejor manera de tratar la gingivitis es cepillar los dientes bien, aunque sangren.

De no tratarse, puede convertirse en periodontitis, con todo el periodonto inflamado, provocando la retracción de las encías y de la mandíbula y formándose bolsas en las que se pueden instalar las bacterias. En una fase más avanzada pueden quedar expuestos los cuellos dentales, alojarse los dientes y, en el peor de los casos, caerse.

La caries se produce en los dientes cuando las bacterias presentes en la placa metabolizan el azúcar y lo convierten en ácido que ataca al esmalte dental. Como la función protectora de la saliva disminuye y las mujeres embarazadas son más susceptibles a la acumulación de placa dental, el riesgo de caries dental aumenta. Sin olvidar los antojos de alimentos dulces o ácidos que padecen las embarazadas.

Las mujeres que padecen caries durante el embarazo deben saber que es algo perjudicial para el bebé, ya que las bacterias de la caries, que se transmiten después del nacimiento al besar o lamer cucharas o chupetes, pueden infectar los dientes de leche del pequeño.

Los vómitos frecuentes que se producen en muchas mujeres durante los primeros meses del embarazo pueden dañar el esmalte dental. Si los dientes se encuentran en contacto frecuente con el ácido del estómago, pueden verse dañados. Este hecho aumenta el riesgo de caries; por otro lado, puede hacer que los dientes se vuelvan sensibles al dolor. Si el esmalte está dañado, los nervios quedan expuestos, provocando dolor de muelas al entrar en contacto con los alimentos dulces, ácidos, fríos o calientes.

En otros tiempos se decía que cada niño costaba un diente. Existía la creencia de que los minerales que se necesitaban para los dientes y huesos del bebé se cogían de los dientes y huesos de la madre. Esta suposición ha quedado claramente desmentida, ya que sabemos que el bebé absorbe los nutrientes de los alimentos de la madre. Sin embargo, la frase tiene algo de verdad, ya que existe una correlación entre la salud dental de las madres y los hijos que han tenido: las madres mayores de cincuenta años con tres hijos tienen una media de cuatro dientes menos que las que han tenido dos.

Tratamientos dentales y embarazo

La mejor manera de mantener los dientes sanos durante el embarazo es someterse a una profilaxis dental y un examen odontológico. Lo ideal es que se vaya al dentista antes de quedarse embarazada, de manera que los tratamientos necesarios se hayan llevado a cabo antes de la gestación. En el caso de ya estar en estado, conviene acudir al dentista lo antes posible e informarle sobre la gestación. En el segundo trimestre debería concertarse una cita para hacer una revisión y, en el caso de que se produzca dolor de muelas fuera de las citas, es fundamental acudir al dentista y hacerse una revisión a modo preventivo.

Los odontólogos suelen desaconsejar la realización de tratamientos dentales tanto en el primer como en el tercer trimestre, ya que pueden alterar la formación de los órganos del bebé y el estrés de las consultas puede provocar un parto prematuro durante el tercer trimestre. Por lo que los tratamientos necesarios se realizan por lo general durante el segundo trimestre. Esto se aplica a los tratamientos menores de necesidad inminente. Los tratamientos invasivos y complejos se posponen hasta pasado el parto siempre que sea posible.

Aun así, hacerse revisiones periódicas es de gran utilidad tanto en el primer como en el tercer trimestre, ya que proporcionan consejos posteriores al parto y para el cuidado dental del bebé.

Los tratamientos a los que se puede acceder durante el embarazo son las limpiezas profesionales, los tratamientos contra la periodontitis y los empastes. Además, en caso necesario, se puede recurrir a la anestesia local sin que exista riesgo para el embarazo.

Por otro lado, existen tratamientos y pruebas que deben evitarse, como los diagnósticos realizados con rayos X, ya que, aun siendo baja la exposición en una radiografía dental, las embarazadas no deben someterse a ella, por lo menos durante el primer trimestre.

Tomar medicamentos puede tener efectos negativos para el desarrollo del bebé. En el caso de los antibióticos, algunos pueden producir la decoloración de los dientes y los analgésicos pueden producir daños renales u oclusión vascular en el corazón del feto. Los enjuagues de clorhexidina son seguros durante la gestación, pero deben evitarse los que tienen yodo o neomicina, ya que pueden tener un efecto negativo en la función de la tiroides del bebé.

No está muy claro si el blanqueamiento dental puede o no dañar al feto, por lo que la mejor opción es no pasar por este tratamiento dental durante el embarazo. Se deben evitar al mismo tiempo los remedios caseros como el cepillado con sal, levadura en polvo o zumo de limón, ya que estos métodos dañan el esmalte dental ya de por sí estresado a causa del embarazo.

Un cuidado dental adecuado es fundamental durante el embarazo. Algunos consejos a seguir para que la salud bucodental se mantenga son los que siguen a continuación, proporcionados por los propios dentistas:

  • Cepillarse los dientes dos veces al día
  • Limpiar los espacios interdentales una vez al día.
  • Suministrar flúor a los dientes.
  • Utilizar un cepillo de dientes suave.
  • Enjuagar la boca después del ácido cuando se sufren náuseas y vómitos y esperar media hora para cepillar los dientes.
  • Cepillar los dientes con un cepillo infantil si se producen náuseas con el normal debido al tamaño.
  • Acudir al dentista por lo menos dos veces durante el embarazo.
  • Hacerse una limpieza profesional una o dos veces.
  • Llevar una dieta sana.
  • Masticar chicle sin azúcar con xilitol.

Siguiendo estos consejos muy fáciles de llevar a cabo y convertir en rutina, la salud bucodental durante el embarazo se verá beneficiada y, en la mayoría de los casos, los problemas asociados desaparecerán con rapidez.

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