Al hablar de salud, la conversación se centra muchas veces en temas como la alimentación, el ejercicio, el descanso o las revisiones médicas. El caso es que hay otro factor que influye de manera directa en el bienestar del día a día: hablamos del entorno en el que vivimos y trabajamos.
Sea una oficina, colegio o nave industrial, necesita estar limpio, tanto a nivel estético como para que los espacios sean más seguros, cómodos y agradables.
Conociendo más sobre la limpieza profesional
Lo primero que tenemos que saber es que es más que solo retirar el polvo. Se incluye la eliminación de la suciedad acumulada, el mantenimiento de las superficies, la reducción de los malos olores y, cuando sea preciso, la desinfección de las zonas en las que pueda haber microorganismos.
En este conjunto de tareas, debemos tener en cuenta que el pulido de los suelos ocupa un papel de gran importancia, puesto que mejora mucho el estado de los pavimentos y es más sencilla la conservación.
Las empresas especialistas en esta clase de trabajos tienen maquinaria, productos y procedimientos adecuados para cada material. Un claro ejemplo lo encontramos en Gadeslimp, que es una compañía de limpieza gaditana con gran reputación en cuanto a mantenimiento de edificios, oficinas, comunidades, locales, superficies industriales y tratamientos de suelos. Su oferta incluye limpieza integral, desinfección, abrillantado, cristalizado, pulido y micropulido de distintas superficies.
La limpieza también es prevenir
Los espacios limpios no eliminan la totalidad de los riesgos sanitarios, pero sí que son de ayuda para el control de una serie de factores que pueden afectar, tanto al confort como al bienestar.
El polvo se acumula en muebles, suelos, equipos y conductos, mientras que la humedad ayuda a que aparezca moho en algunos sitios. La suciedad orgánica puede terminar generando olores y atrayendo a insectos.
Si vamos a las oficinas, una mala limpieza puede acabar afectando a las personas que tengan alergias o sensibilidad a nivel respiratorio. En un colegio, la frecuencia de uso y el contacto continuo con mesas, pomos, barandillas o baños hacen que sea precisa la existencia de una rutina constante.
En los restaurantes o tiendas de alimentación, las exigencias todavía son más importantes, ya que la higiene está relacionada con la propia seguridad de clientes y trabajadores.
Prevenir no solamente consiste en desinfectar todo en todo momento. Hablamos de saber identificar cuáles son las zonas que tienen más contacto y establecer un plan que sea razonable.
Las superficies se tienen que limpiar antes de aplicar un desinfectante, puesto que la suciedad puede acabar reduciendo la eficacia. Del mismo modo, se respetan la dilución, el tiempo de contacto y las instrucciones por parte del fabricante.
Limpiar no es lo mismo que desinfectar
Muchas veces lo que hacemos es hablar como si fuesen lo mismo la limpieza y la desinfección, pero son unos procesos completamente distintos. Limpiar es retirar el polvo, restos, grasas y la suciedad que se ve.
Cuando hablamos de desinfectar, lo hacemos de aplicar un producto o método destinado a la reducción de microorganismos en una superficie hasta unos niveles que se consideren como los más adecuados.
El primer paso suele ser la limpieza. Cuando aplicamos un producto desinfectante sobre una zona cubierta de grasa o restos, puede que no actúe de manera correcta. Por todo ello, el procedimiento se tiene que adaptar al tipo de suciedad y al material.
Una empresa que esté especializada tiene que saber el método que debe ser usado en cada caso, cómo se protegen a los trabajadores y qué medidas se deben tomar para que así no se dañen los materiales o vayan a quedar residuos. La desinfección no se plantea como una acción publicitaria, sino como una actuación proporcionada y técnica.
¿Qué aporta el pulido de suelos?
Con el pasar de los años, los pavimentos van perdiendo brillo, se acumulan los arañazos y hay zonas desgastadas por el tráfico. En los hoteles, oficinas, comercios y comunidades, el suelo soporta a diario el paso de bastantes personas, el arrastre de mobiliario y la entrada de humedad o polvo.
Con el pulido es posible mejorar el aspecto de algunos materiales y recuperar parte de la superficie. Se aplica, entre otros, en el terrazo, mármol, granito y hormigón fraguado, siempre con procedimientos que se adapten a cada pavimento en cuestión.
En el proceso se incluyen varias fases. En la primera se analiza cómo se encuentra el suelo y se retiran los residuos acumulados. Luego se trabaja con maquinaria y abrasivos de diferente grado a fin de corregir irregularidades, marcas o pequeñas intervenciones.
Por último, se aplica el acabado que corresponda para la mejora de la protección y que sea más sencillo el mantenimiento.
Un suelo cuando está bien tratado no solamente es más atractivo, también acaba siendo más sencillo de limpiar, puesto que una superficie deteriorada acumula suciedad en poros, juntas y pequeñas grietas.
Recuerda que el pulido no sustituye a la limpieza periódica; no hace que un pavimento antiguo sea uno nuevo. El resultado va a depender del material, el desgaste y el posterior mantenimiento.
Salud y calidad del aire interior
Se pasa mucho tiempo en espacios cerrados. Las aulas, oficinas, comercios y viviendas acumulan polvo, humedad, partículas y olores cuando no tienen una ventilación y limpieza adecuadas. Una empresa de limpieza no puede solucionar por sí misma todos los problemas en materia de calidad del aire, pero sí que reduce parte de la suciedad que hay en las superficies y zonas de uso habitual.
Tanto los textiles como las moquetas, las cortinas y los tapizados necesitan una atención en concreto porque pueden acabar reteniendo el polvo. Del mismo modo, es fundamental limpiar bien las rejillas, marcos, esquinas y zonas altas, las cuales quedan muchas veces fuera de las rutinas rápidas.
La ventilación natural o mecánica se tiene que combinar con una limpieza adecuada. Cuando hay humedad persistente, filtraciones o moho, se tiene que solventar primero el origen del problema. Cuando se cubre una mancha con un producto sin corregir la humedad, solamente ofrece una solución temporal.
Si hay personas que tienen asma, alergias y demás sensibilidades, es posible que noten mucho más las deficiencias en materia de mantenimiento. Por todo ello, en los centros de trabajo o edificios que tengan bastante ocupación es útil que haya protocolos y revisar de manera periódica las zonas que puedan dar más problemas.
Oficinas y centros de trabajo
La limpieza de las oficinas influye en la imagen que tiene la empresa, pero también en el confort de la plantilla. Hay que organizar todo sin que ello suponga interferencias en el trabajo y prestando atención a las zonas que realmente se usen.
Todas las oficinas necesitan el mismo servicio. Una empresa con pocas personas puede que necesite una limpieza semanal, mientras que un centro con atención al público puede que necesite intervenciones a diario. Del mismo modo, debemos considerar si hay comedores, salas de reuniones, vestuarios o áreas de descanso.
La desinfección se puede programar para momentos concretos, como después de una obra, una incidencia sanitaria o cuando hay un aumento de las enfermedades contagiosas. Lo mejor es evitar las soluciones genéricas y que se diseñe un plan que tenga en cuenta la utilización del edificio en cuestión.
El personal de limpieza debe trabajar con productos que estén bien etiquetados, equipos de protección cuando sean precisos y procedimientos que puedan evitar la mezcla de sustancias incompatibles. La formación es tan importante como la maquinaria.
Comunidades de vecinos y garajes
Las zonas habituales en una comunidad las suelen usar personas de edades distintas y que también cuentan con necesidades diversas. Portales, escaleras, ascensores, pasamanos, buzones, patios y cuartos de basura requieren una atención periódica.
Los garajes acumulan polvo, restos de aceite, humedad y partículas procedentes de los vehículos. Pensemos que una superficie sucia o resbaladiza puede aumentar el riesgo de caídas. La limpieza incluirá el pavimento, las rampas, esquinas y espacios alrededor de las columnas.
En las comunidades que tienen personas mayores, niños o vecinos que tienen movilidad reducida, un mantenimiento adecuado es importante. Cuando el suelo está deteriorado con humedad o grasa, puede resultar peligroso.
No siempre es necesario el pulido, pero sí es recomendable cuando el pavimento está desgastado o poroso.
Colegios, guarderías y centros educativos
Los centros educativos necesitan contar con un equilibrio entre limpieza, rapidez y seguridad. El trabajo se hará sin que se interrumpan las clases y usando productos adecuados para espacios que ocupen los niños.
Las aulas, baños, comedores, patios y áreas de juego necesitan protocolos distintos. En una guardería, existe más contacto con el suelo y con objetos que los menores pueden tocar o llevarse a la boca.
La limpieza, cuando se realiza en el día a día, es de gran ayuda de cara a retirar la suciedad visible, mientras que la desinfección se debe aplicar razonadamente en las zonas de contacto o en aquellas en las que haya una indicación en concreto.
Lo más importante es ventilar luego de utilizar productos y evitar que los alumnos vayan a entrar en las áreas mientras que las superficies sigan húmedas.





