La vuelta a la rutina de cuidarse los dientes tras las fiestas

dientes

La mayoría nos seguimos cuidando los dientes en las fiestas tras las comidas, pero sí que conozco a gente que, con el ajetreo de las fiestas, volver tarde a casa y la diversión, puede dejar para mañana (o pasado, o dentro de 3 días) el cuidarse los dientes.

El problema es que en estas fiestas no solo comemos comida de picoteo, como chorizo o tortilla, también nos metemos cosas ricas en azúcares que pueden hacernos mucho daño (turrones, polvorones…). Es por eso que cuidarnos los dientes es muy importante, tanto durante las fiestas como después de las mismas.

Te doy trucos para mantenerlos fuertes durante y tras las fiestas:

 

¿Qué pasa con los dientes cuando se nos va un poco la mano con la comida?

Después de fiestas largas, todos estamos un poco igual: dormimos peor, comemos a deshoras y hacemos cosas que en una semana normal no haríamos. Con los dientes pasa exactamente eso. No es que de repente dejemos de lavarlos para siempre, pero sí que empezamos a fallar más. Una noche llegas tarde y dices “mañana me lavo bien”. Otro día comes fuera y no te cepillas hasta horas después. Y, sin darte cuenta, encadenas varios días reguleros.

Los dientes no se van a quejar ni te van a avisar. El azúcar se queda ahí, las encías se resienten y el esmalte va perdiendo fuerza poco a poco. Y claro, en fiestas hay azúcar por todas partes: dulces, bebidas, cafés largos, copas…

Volver a la rutina es acordarse de que la boca necesita tener su propia limpieza: cepillarse bien, usar hilo dental, dedicarse tiempo. Porque lo que no se arregla ahora, luego cuesta más.

 

Volver al cepillado normal

Cuando se acaban las fiestas, lo primero que hay que recuperar es el cepillado. Durante las fiestas se pierde: cenas tarde, llegas cansado y a veces piensas “mañana me cepillo bien”. Y ese mañana se puede alargar varios días sin darte cuenta.

Dos o tres minutos son suficientes si lo haces bien. Hay que limpiar todos los dientes, incluidas las muelas de atrás, y no olvidar las encías. Mucha gente solo se cepilla los de delante porque se ven, y así no sirve de nada. Lo importante es hacerlo despacio y asegurarte de que cada rincón de la boca quede limpio.

Algo que ayuda mucho es dejar el cepillo y la pasta a la vista. Parece una tontería, pero funciona: si lo ves, te acuerdas. Aunque llegues cansado, siempre será mejor hacer un cepillado decente que no hacer nada. También es buen momento para cambiar el cepillo si ya tiene meses de uso, porque los viejos limpian peor y dan menos ganas de usarlos.

Volver a este hábito básico hace que la boca se recupere rápido después de los excesos de las fiestas y evita problemas más adelante.

 

El hilo dental también hay que seguir usándolo

Yo tampoco lo olvidaba durante las fiestas, y es un error muy común. El cepillo no llega a todo, siempre queda comida entre los dientes, sobre todo después de dulces, pan o cosas pegajosas.

Después de las fiestas se nota más: encías sensibles, un poco de sangrado… La mayoría de las veces no es grave, solo falta de limpieza entre los dientes. El hilo dental no es difícil de usar, solo hace falta práctica. Al principio cuesta, sí, pero luego se convierte en parte de la rutina.

No hace falta usarlo cinco veces al día. Con una vez, normalmente por la noche, es suficiente. Lo importante es hacerlo bien y sin prisas, pasándolo entre todos los dientes y llegando hasta la encía. Si sangran un poco al principio, es normal y mejora en pocos días.

Puede parecer pesado, pero luego se nota la diferencia. Los dientes y las encías se sienten mejor, más limpios, y ayuda a prevenir problemas a largo plazo. Usar hilo dental después de las fiestas es uno de esos pequeños hábitos que realmente hacen que la boca vuelva a la normalidad rápido. No cuesta mucho y vale totalmente la pena.

 

Ojo con el azúcar escondido después de las fiestas

No hace falta dejar de comer cosas ricas, pero sí usar un poco más la cabeza.

  • Si tomas algo dulce, mejor comerlo de una vez que estar picando todo el día. Cada vez que comes azúcar, el esmalte sufre un poco, así que conviene no abusar.
  • Beber agua ayuda un montón: limpia la boca y arrastra restos de comida y azúcar.
  • Siempre que puedas, cepíllate después de las comidas principales. Sé que a veces no se puede, pero cuando sí, marca la diferencia.
  • Y nunca te vayas a dormir sin lavarte los dientes, aunque estés agotado. Ese cepillado antes de dormir es clave para que la boca se recupere.

Si sigues estos pasos simples, la boca sufre mucho menos después de los excesos de las fiestas y los dientes se mantienen más fuertes y limpios sin complicaciones. No es difícil, solo hay que acordarse y hacerlo un poco todos los días.

 

Volver a comer normal también se nota en la boca

Cuando se acaban las fiestas, también toca volver a comer normal. La boca lo nota igual que el cuerpo: comer frutas, verduras, yogures o quesos ayuda mucho a los dientes y a las encías, y reduce los problemas que se acumulan con tanta comida y dulces.

No hace falta dejar todos los refrescos o dulces, pero sí reducirlos. Tomarlos todo el día no ayuda nada. Los dientes necesitan un descanso después de tanto exceso. También masticar cosas un poco más duras, como manzana o zanahoria, ayuda a limpiar de forma natural y mantiene la boca más sana.

Desde Clínica Recaver, clínica dental de referencia en Valladolid me explicaron que, cuando vuelves a una dieta más equilibrada, los dientes se recuperan. Menos azúcar y más alimentos frescos protegen el esmalte y fortalecen las encías. Al final el cuerpo se acostumbra muy rápido a los cambios de rutina, incluso a los de la salud, solo hay que permitirles hacerlo.

Volver a comer normal después de las fiestas es un paso clave para que la boca recupere fuerza y salud. Es simple, directo y funciona, y ayuda a que los hábitos que dejamos atrás durante las fiestas vuelvan a su sitio sin dramas.

 

Revisar la boca después de tanto exceso

Después de tantas comidas largas y horarios raros, vale la pena mirar cómo está la boca. Si notas sensibilidad, sangrado frecuente o alguna molestia, no lo ignores.

A veces pensamos que se irá solo y puede ser, pero otras no. Una revisión a tiempo evita problemas mayores. Mucha gente deja pasar meses y luego se arrepiente. Ir al dentista no es lo más divertido, pero duele menos que un problema que se podía haber evitado.

También es buen momento para retomar hábitos que dejamos de lado durante las fiestas. Enjuague, férula, o cualquier cosa que uses y se quedó en el cajón, hay que volver a ella. Recuperar esos hábitos ayuda a que la boca vuelva a su rutina normal y evita que los excesos de las fiestas dejen secuelas.

Es sencillo: mirar, prestar atención y volver a lo básico. La boca se recupera rápido si le damos un poco de cuidado, y así evitamos sorpresas desagradables más adelante.

 

Pequeños gestos diarios que marcan la diferencia

No hace falta complicarse demasaido para cuidar los dientes, basta con cosas pequeñas: cepillarse bien, usar hilo dental, beber agua y no abusar del azúcar todos los días. Parece poco, pero en realidad es mucho. La constancia vale más que los esfuerzos puntuales.

Una buena idea es asociar el cuidado dental a rutinas fijas. Por ejemplo, lavarse los dientes justo antes de ponerse el pijama. Así no depende de si estás cansado o no, se hace de forma automática y no se olvida.

También es importante no castigarse por los excesos de las fiestas. Ya pasaron. Ahora toca volver poco a poco a la normalidad, sin culpa ni obsesión. Con un poco de cuidado diario, los dientes se recuperan y la boca vuelve a sentirse bien.

Lo clave es mantener una rutina, la constancia y la paciencia. Con eso, los pequeños gestos diarios hacen que la boca se mantenga fuerte y sana sin complicarse la vida.

 

Volver a cuidarse también es cuidarse a uno mismo

Cuando hablamos de rutina solemos pensar en obligaciones, y cuidar los dientes no debería verse así: forma parte de cuidarse en general, de sentirse bien, de evitar problemas futuros. Y eso, al final, da tranquilidad.

Después de las fiestas todo vuelve a su sitio: el horario, la comida, el descanso… La boca también necesita ese regreso a lo básico. No es complicado, es constancia y un poco de atención diaria.

Al final, con un poco de ganas y con algo de esmero, puedes mantener tus dientes sanos incluso durante las mismas fiestas de Naviadd. Aun así, piensa que volver a la rutina también puede ser una forma de empezar el año con buen pie, incluso delante del espejo del baño, cepillo en mano.

Comparte el post:

Entradas relacionadas