Si eres de esas personas que consideran que la buena salud pasa por una buena alimentación, este artículo es para ti. Si por el contrario, no consideras que la salud y la alimentación tengan demasiada relevancia en ciertos aspectos, este artículo, es todavía más, para ti. A lo largo del mismo, vamos a hablar sobre como la nutrición juega un papel esencial en la salud (en general) pero en este caso, poniendo el punto en la salud bucodental.
Entre la salud bucal y la nutrición existe una relación simbiótica de lo más interesante, por lo que debemos tener muy presente que, ambas se afectan entre sí, por lo que una alimentación adecuada, puede respaldar una buena salud bucodental. Puesto que nuestra salud oral y nuestra alimentación, mantienen una estrecha relación, un estado nutricional deficiente puede afectar a la salud oral, del mismo modo que un estado de salud oral malo, puede influir en la ingesta dietética, provocando desnutrición. Así de sencillo y complejo al mismo tiempo.
Son muchos los estudios que establecen el papel que juega una mala salud oral en el aumento del riesgo de padecer enfermedades crónicas. Por citar un ejemplo recurrente, diremos que las enfermedades periodontales se asocian directamente con la diabetes mellitus, las enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer. Del mismo modo que una pérdida parcial o total de piezas dentales, se encuentra ligada con una ingesta nutricional deficiente, enfermedad coronaria o enfermedad renal crónica.
Las personas que pierden dientes, sufren dificultades a la hora de comer, puesto que se pierde capacidad masticatoria, afectando a la elección de los alimentos a consumir y, por lo tanto al estado nutricional. En la Clínica Dental Tapia, comprueban con frecuencia como este tipo de pacientes, experimentan dificultades a la hora de consumir alimentos de mayor dureza como frutas, verduras crudas o incluso, carnes. Optando por ingerir alimentos cocidos, que vienen con las propiedades antioxidantes alteradas, como sucede con los vegetales.
Un vínculo tan estrecho como sólido
Se trata sin duda, de un vínculo estrecho e íntimo, difícil de romper. La solidez que se percibe del vínculo existente entre la salud oral y nuestra alimentación, es indestructible. Van unidos de la mano de forma irremediable. Existen muchas formas concretas en las que se puede comprobar como la nutrición afecta a la salud bucodental. Los aspectos más importantes son la dieta, la frecuencia en las que se come, los niveles de saliva presentes en la boca y la hidratación.
La dieta, indudablemente, ejerce un impacto más que significativo en todos y cada uno de los aspectos relativos a la salud. La salud oral, no es diferente. De hecho, ciertos alimentos como pueden ser las frutas ácidas, los almidones o azúcares simples y las bebidas carbonatadas, pueden deteriorar el esmalte dental, promover y propiciar el desarrollo de las caries y el crecimiento bacteriano. Esto no quiere decir que, necesariamente, haya que eliminar todos estos alimentos de la dieta. Sin embargo hay que tener en cuenta el impacto que producen y la frecuencia de consumo. Otro factor importante es los alimentos con los que se combinan.
Espaciar las comidas y no picotear de forma continua a lo largo del día, es algo que puede resultar muy importante para la salud bucal. Cuanto más frecuente es la ingesta y, por lo tanto, dientes y encías están en contacto con los diferentes alimentos, mayor probabilidad de degradación de los mismos. Esto puede ocasionar alteraciones en el esmalte.
La saliva constituye un factor de gran relevancia en lo que respecta a estas cuestiones. Contiene las enzimas con las que se inicia el proceso de digestión a medida que se van masticando los alimentos, al tiempo que las proteínas ye iones que contiene, confieren propiedades antimicrobianas. En el caso de no producir la saliva suficiente, algo que puede darse por envejecimiento, falta de sueño o algún medicamente, se corre mayor riesgo de sufrir alguna infección o caries. La saliva puede variar en el nivel de pH: más alcalina (menos ácida) equivale a dientes y encías saludables; más ácida, favorece el deterioro del esmalte y la proliferación de bacterias.
Por último, la hidratación o la falta de la misma, afecta a los niveles de saliva que, ya hemos visto, son verdaderamente importantes. De hecho, la hidratación se relaciona de forma directa con prácticamente todos los procesos del organismo, siendo esencial para gozar de una buena salud y bienestar. Además ayuda a eliminar de la boca aquellos alimentos, o restos de los mismos, que contribuyen a promover la caries dental.
Mayor importancia en algunos grupos
Dentro de la población general, existen algunos grupos con mayor predisposición a padecer problemas asociados a la salud oral. Las razones de cada grupo son diferentes aunque, igualmente se beneficiarán de un enfoque nutricional para apoyar la salud bucodental.
Los grupos a los que conviene poner mayor atención son las embarazadas, los niños y niñas y mayores de sesenta y cinco años. En el caso de las mujeres embarazadas, las náuseas, los vómitos, la boca seca y el aumento de las hormonas, influyen de forma directa en la salud bucodental. Una alimentación adecuada y la nutrición correspondiente con su estado, es de vital importancia.
Durante la infancia, la caries es más frecuente. No en vano, en nuestro país, se trata de la enfermedad bucodental con mayor índice de prevalencia. Un tercio de los niños con edades comprendidas entre los cinco y once años, tiene por lo menos una caries tratada. En los hogares en los que los ingresos son más bajos, los niños y adolescentes cuentan con el doble de probabilidades de padecer caries y no tratarla que otros grupos.
Por otro lado, se estima que el cuarenta por cien de los adultos mayores de sesenta y cinco años, tiene caries dental sin tratar, y el treinta y cinco, padecen enfermedad periodontal. Además, la xerostomía (falta de saliva) y la retracción de las encías, los hace más propensos a la caries. El estado de salud dental deficitario en adultos mayores impide que lleven a cabo una adecuada masticación de los alimentos. Esto conduce a un nivel nutricional deficitario.
Son muchos los nutrientes indispensables para mantener una buena salud bucodental. Entre ellos, los que forman parte del esmalte dental, constituyen la salud de las encías y el tejido bucal, reducen el nivel de bacterias nocivas que provocan las caries, equilibran los ácidos presentes en la boca y mantienen los dientes sanos y fuertes. Incluir los alimentos que contienen los siguientes nutrientes en la dieta, es fundamental para gozar de una buena salud bucodental: calcio, zinc, probióticos, antioxidantes y vitamina D.
El calcio es un mineral esencial en nuestro organismo. La formación y el mantenimiento de los huesos y dientes, no será posible sin este mineral. Consumir alimentos que contengan calcio hace que este, se absorba por el torrente sanguíneo y se utilice para formar y conservar los dientes. El consumo de leche y yogur reduce la erosión dental. Otros alimentos que lo contienen son el tofu, el queso, las verduras de hoja verde, las judías o la trucha.
Respecto al zinc, otro mineral esencial, contribuye a la cicatrización y reparación de los tejidos. En el caso de padecer aftas, es probable que exista una carencia del mismo. Alimentos que lo contienen como las ostras, cangrejos y gambas, carne de vacuno o cereales enriquecidos, entre otros, deben formar parte de la dieta.
Poco podemos añadir de los probióticos que no se diga de forma continua. Además de ser conocidos por su papel esencial en el mantenimiento de la flora intestinal, la piel y el sistema inmune, es esencial para la salud bucal. Las bacterias buenas, evitan que las malas hagan de las suyas, ayuda a prevenir la caries y la periodontitis, entre otras muchas afecciones de todo tipo. Incluir ajo, alcachofa, cebolla, puerros, espárragos, yogur o kéfir, en la dieta es una buena manera de obtener probióticos.
Los alimentos que contienen antioxidantes como las vitaminas A y C, se relacionan de forma directa con la salud de las encías. La periodontitis se inicia con una inflamación de las encías, la gingivitis. Gracias a los antioxidantes, incluidos en la dieta, es posible reducir la inflamación nociva. Además la vitamina C es un nutriente con propiedades cicatrizantes que se ocupa de reparar tejidos como las encías. Todos sabemos de sobra que alimentos contienen este tipo de nutrientes: cítricos, verduras de hoja verde, cereales integrales, zanahorias, boniatos y calabaza, tomates…
Por último, pero no menos importantes, hablaremos de los alimentos que contienen vitamina D. Estos son esenciales en la dieta porque son los que se ocupan de regular el calcio y el fosfato, cruciales para gozar de buena salud oral. Aunque la vitamina D se sintetiza tomando el sol, puede obtenerse de alimentos como los pescados grasos (salmón, trucha), huevos, setas, lácteos o carne de cerdo.
En definitiva, una dieta rica en nutrientes, sana, variada y equilibrada, es la base de una buena salud y, por supuesto, una buena salud bucodental. No se trata de evitar alimentos, solo limitar la ingesta de aquellos más perjudiciales. No pasa nada por darse un capricho, si lo habitual es llevar una dieta sana y variada.





